sábado, 13 de enero de 2018

Oración de sellamiento con la Sangre de Cristo

+Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos, 
líbranos Señor Dios nuestro,
en el nombre del Padre, del Hijo
y del Espíritu Santo.
Amén.

Dios mío ven en mi auxilio,
Señor, date prisa en socorrerme.

Invoco la poderosa protección
de la Preciosísima Sangre redentora de Cristo,
Rey del universo y Rey de reyes.

En el nombre de Dios Padre,
en nombre de Dios Hijo
y en el nombre de Dios Espíritu Santo:
con el Poder de la Sangre de Jesucristo el Señor,
sello y protejo, protejo y sello,
mi consciente, inconsciente, subconsciente,
mi razón, mi corazón, mis sentimientos,
mis sentidos, mi ser físico, mi ser mental,
mi ser material y mi ser espiritual.

Dios mío ven en mi auxilio,
Señor, date prisa en socorrerme.

Todo lo que soy, todo lo que tengo,
todo lo que puedo,
todo lo que sé y todo lo que amo,
queda sellado y protegido
con el poder de la Sangre de Jesucristo el Señor.

Dios mío ven en mi auxilio,
Señor, date prisa en socorrerme.

Sello mi pasado, mi presente y mi futuro,
sello mis planes, metas, sueños, ilusiones,
todo lo que emprenda, todo lo que inicie,
todo lo que piense y haga,
queda bien sellado y protegido
con el poder de la Sangre de Jesucristo el Señor.

Dios mío ven en mi auxilio,
Señor, date prisa en socorrerme.

Sello mi persona, mi familia, mis posesiones,
mi casa, mi trabajo, mi negocio,
mi árbol genealógico,
lo de antes y lo de después,
todo queda sellado y protegido,
con el Poder de la Sangre de Jesucristo el Señor.

Dios mío ven en mi auxilio,
Señor, date prisa en socorrerme.

Me escondo en la llaga del 
Costado herido de Jesús,
me escondo en el Corazón Inmaculado
de la Santísima Virgen María,
para que nada ni nadie me pueda afectar
con sus maldades, sus malas palabras y obras,
con sus malos deseos ni con sus engaños,
para que nadie me pueda dañar
en mi vida afectiva, en mi economía, en mi salud,
con sus males enviados, con sus envidias,
con sus malos ojos, habladurías y calumnias,
ni con magias, hechizos, conjuros o maleficios.

Dios mío ven en mi auxilio,
Señor, date prisa en socorrerme.

Todo mi ser queda sellado,
todo a mi alrededor queda sellado,
y yo ....... quedo para siempre protegido
con la Preciosísima Sangre de nuestro Redentor.

Amén, amén, amén.

Rezar el Credo, Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Mientras se hace la oración y los rezos
es conveniente tener una vela blanca encendida,
después se deja hasta que se consuma. 

sábado, 6 de enero de 2018

La Epifanía del Señor

Son tres los gestos de los Magos que guían nuestro viaje al encuentro del Señor, que hoy se nos manifiesta como luz y salvación para todos los pueblos. 

Los Reyes Magos ven la estrella, caminan y ofrecen regalos.


Los Reyes Magos representan a los distintos Pueblos:
Melchor a los europeos,
Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos

Ver la estrella. Es el punto de partida. Pero podríamos preguntarnos, ¿por qué sólo vieron la estrella los Magos? Tal vez porque eran pocas las personas que alzaron la vista al cielo. Con frecuencia en la vida nos contentamos con mirar al suelo: nos basta la salud, algo de dinero y un poco de diversión.

Y me pregunto: ¿Sabemos todavía levantar la vista al cielo? ¿Sabemos soñar, desear a Dios, esperar su novedad, o nos dejamos llevar por la vida como una rama seca al viento? 

Los Reyes Magos no se conformaron con ir tirando, con vivir al día. Entendieron que, para vivir realmente, se necesita una meta alta y por eso hay que mirar hacia arriba.

Y podríamos preguntarnos todavía, ¿por qué, de entre los que miraban al cielo, muchos no siguieron esa estrella, «su estrella» (Mt 2, 2)? Quizás porque no era una estrella llamativa, que brillaba más que otras. 

El Evangelio dice que era una estrella que los Magos vieron «salir» (vv. 2.9). La estrella de Jesús no ciega, no aturde, sino que invita suavemente. Podemos preguntarnos qué estrella seguimos en la vida.

Hay estrellas deslumbrantes, que despiertan emociones fuertes, pero que no orientan en el camino. 

Esto es lo que sucede con el éxito, el dinero, la carrera, los honores, los placeres buscados como finalidad en la vida. Son meteoritos: brillan un momento, pero pronto se estrellan y su brillo se desvanece. Son estrellas fugaces que, en vez de orientar, despistan.

En cambio, la estrella del Señor no siempre es deslumbrante, pero está siempre presente: te lleva de la mano en la vida, te acompaña. No promete recompensas materiales, pero garantiza la paz y da, como a los Magos, una «inmensa alegría» (Mt 2,10). Nos pide, sin embargo, que caminemos.

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La epifanía es la revelación del Señor a todas las naciones,
El Niño Dios es la LUZ, Jesús es la LUZ DEL MUNDO,
Jesucristo es la LUZ que disipa las tinieblas,
es la LUZ que nos ilumina y
nos guía a recibir el don de la VERDAD

Caminar, la segunda acción de los Magos, es esencial para encontrar a Jesús. Su estrella, de hecho, requiere la decisión del camino, el esfuerzo diario de la marcha; pide que nos liberemos del peso inútil y de la fastuosidad gravosa, que son un estorbo, y que aceptemos los imprevistos que no aparecen en el mapa de una vida tranquila. Jesús se deja encontrar por quien lo busca, pero para buscarlo hay que moverse, salir.

No esperar; arriesgar. No quedarse quieto; avanzar. Jesús es exigente: a quien lo busca, le propone que deje el sillón de las comodidades mundanas y el calor agradable de sus estufas. Seguir a Jesús no es como un protocolo de cortesía que hay que respetar, sino un éxodo que hay que vivir.

Dios, que liberó a su pueblo a través de la travesía del éxodo y llamó a nuevos pueblos para que siguieran su estrella, da la libertad y distribuye la alegría siempre y sólo en el camino. 

En otras palabras, para encontrar a Jesús debemos dejar el miedo a involucrarnos, la satisfacción de sentirse ya al final, la pereza de no pedir ya nada a la vida.

Tenemos que arriesgarnos, para encontrarnos sencillamente con un Niño. Pero vale inmensamente la pena, porque encontrando a ese Niño, descubriendo su ternura y su amor, nos encontramos a nosotros mismos.

Ponerse en camino no es fácil. El Evangelio nos lo enseña a través de diversos personajes. Está Herodes, turbado por el temor de que el nacimiento de un rey amenace su poder. Por eso organiza reuniones y envía a otros a que se informen; pero él no se mueve, está encerrado en su palacio. Incluso «toda Jerusalén» (v.3) tiene miedo: miedo a la novedad de Dios. Prefiere que todo permanezca como antes y nadie tiene el valor de ir.

La tentación de los sacerdotes y de los escribas es más sutil. Ellos conocen el lugar exacto y se lo indican a Herodes, citando también la antigua profecía. Lo saben, pero no dan un paso hacia Belén. Puede ser la tentación de los que creen desde hace mucho tiempo: se discute de la fe, como de algo que ya se sabe, pero no se arriesga personalmente por el Señor. Se habla, pero no se reza; hay queja, pero no se hace el bien.

Los Magos, sin embargo, hablan poco y caminan mucho. 

Aunque desconocen las verdades de la fe, están ansiosos y en camino, como lo demuestran los verbos del Evangelio: «Venimos a adorarlo» (v. 2), «se pusieron en camino; entrando, cayeron de rodillas; volvieron» (cf. vv. 9.11.12): siempre en movimiento.

El oro es un regalo para un Rey
El incienso es el aroma que se ofrece a la divinidad
La Mirra resalta la condición humana de Jesús
La Salvación es el Reinado de Dios en el Hombre 
Ofrecer. Cuando los Magos llegan al lugar donde está Jesús, después del largo viaje, hacen como él: dan. Jesús está allí para ofrecer la vida, ellos ofrecen sus valiosos bienes: oro, incienso y mirra. El Evangelio se realiza cuando el camino de la vida llega al don. Dar gratuitamente, por el Señor, sin esperar nada a cambio: esta es la señal segura de que se ha encontrado a Jesús, que dice: «Gratis habéis recibido, dad gratis» (Mt 10,8).

Hacer el bien sin cálculos, incluso cuando nadie nos lo pide, incluso cuando no ganamos nada con ello, incluso cuando no nos gusta. Dios quiere esto. Él, que se ha hecho pequeño por nosotros, nos pide que ofrezcamos algo para sus hermanos más pequeños. ¿Quiénes son? 

Son precisamente aquellos que no tienen nada para dar a cambio, como el necesitado, el que pasa hambre, el forastero, el que está en la cárcel, el pobre (cf. Mt 25,31-46).

Ofrecer un don grato a Jesús es cuidar a un enfermo, dedicarle tiempo a una persona difícil, ayudar a alguien que no nos resulta interesante, ofrecer el perdón a quien nos ha ofendido. Son dones gratuitos, no pueden faltar en la vida cristiana. De lo contrario, nos recuerda Jesús, si amamos a los que nos aman, hacemos como los paganos (cf. Mt 5,46-47). Miremos nuestras manos, a menudo vacías de amor, y tratemos de pensar hoy en un don gratuito, sin nada a cambio, que podamos ofrecer. Será agradable al Señor. Y pidámosle a él: «Señor, haz que descubra de nuevo la alegría de dar».

Texto completo homilía Papa Francisco

lunes, 25 de diciembre de 2017

Feliz nacimiento de Jesús en nuestro corazón....


Navidad es fiesta 
Celebramos el nacimiento del Niño Salvador,
Navidad es la fiesta de la vida, del amor, de la paz,
de la alegría, de la esperanza, de la humildad y la familia 

Fuente: Sermón sobre la Navidad del Padre Carlos Yepes 
25 de diciembre de 2017 por canal Amén Youtube





 Fuente: Novena Bíblica a Nuestra Señora de la Dulce Espera. Guillermo Cardona Rodríguez. San Pablo.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Inmaculada Concepción

26 En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. El nombre de la virgen era María. 28 Cuando entró a donde ella estaba, dijo:

-¡Te saludo, muy favorecida! El Señor está contigo.

29 Pero ella se turbó por sus palabras y se preguntaba qué clase de salutación sería ésta. 30 Entonces el ángel le dijo:

-¡No temas, María! Porque has hallado gracia ante Dios. 31 He aquí concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. 32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David. 33 Reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habrá fin.

34 Entonces María dijo al ángel:
-¿Cómo será esto? Porque yo no conozco varón.

35 -El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por lo cual también el santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios. 36 He aquí, también tu parienta Elisabet ha concebido un hijo en su vejez. Este es el sexto mes para ella que era llamada estéril. 37 Porque ninguna cosa será imposible para Dios.

38 Entonces María dijo:
-He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.
Y el ángel se fue de ella.

Lucas 1:26-38

domingo, 19 de noviembre de 2017

La mujer fuerte, los hijos de la luz y la Parábola de los talentos

1ª LECTURA
Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31

Una mujer fuerte, ¿quién la hallará? 
Supera en valor a las perlas. 
Su marido se fía de ella, y no le faltan riquezas.
Le trae ganancias, no pérdidas todos los días de su vida. 
Busca la lana y el lino y los trabaja con la destreza de sus manos.
Aplica sus manos al huso, con sus dedos sostiene la rueca. 
Abre sus manos al necesitado y tiende sus brazos al pobre.
Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura; la que teme al Señor merece alabanza. 
Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en público.

La mujer fuerte es una mujer de luz, 
fiel, próspera, trabajadora, generosa 
y solidaria.

La mujer sabia edifica su casa,
la necia con sus manos la destruye.
Proverbios 14, 1

La sabiduría de la mujer edifica su casa,
la necedad la destruye con sus manos
Proverbios 14, 1

Salmo: Sal 127, 1-2. 3. 4-5
R. Dichosos los que temen al Señor.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. R.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida. R.

2ª LECTURA
1ª Tesalonicenses 5, 1-6

En lo referente al tiempo y a las circunstancias, hermanos, no necesitáis que os escriba, pues vosotros sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. 

Cuando estén diciendo: «paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar.

Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, de forma que ese día os sorprenda como un ladrón; porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no nos entreguemos al sueño como los demás, sino estemos en vela y vivamos sobriamente.

EVANGELIO
Mateo 25, 14-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.
En cambio, el que recibió uno fue hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos y se puso a ajustar las cuentas con ellos.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:
“Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”.
Su señor le dijo:
“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo:
“Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”.
Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.
Se acercó también el que había recibido un talento y dijo: “Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”.
El señor le respondió:“Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? 
Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. 
Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. 
Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. 
Y a ese siervo inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”».

Explicación Padre Carlos Yepes y Padre Xavier Páges:

1. Hay dones terrenales y dones espirituales. Todos y todas tenemos dones personales y distintos. Todos tenemos limitaciones y capacidades.

2. Los dones son nuestras capacidades y habilidades para colocarlos al servicio del prójimo y como todas nuestras capacidades son distintas se complementan.

3. No somos dueños de nada, somos administradores y debemos servir y administrar con fidelidad, cuidado y creatividad.

4. Los carismas y cualidades que se ponen al servicio de los demás, esas cualidades crecen y se multiplican. Los dones cuando se usan se traducen en el Mandamiento del amor, en las obras de misericordia espirituales y corporales. El amor cuando se da, crece, no se gasta, los bienes espirituales no se gastan, crecen a diferencia de los bienes materiales que cuando se usan se gastan.

5. Cuando los talentos se guardan, los talentos se pierden, los dones espirituales se atrofian sino se colocan al servicio de los demás.

6. Los dones que no se usan y no se ponen al servicio de los demás constituyen un pecado de omisión, hay dones que no se usan por egoísmo, por pereza, negligencia y miedo.

El talento enterrado por miedo demuestra falta de confianza en Dios. 

El miedo paraliza, Jesús siempre nos dice NO TENGAS MIEDO, NO TENGAS MIEDO.

7. Hay alegría profunda en la vida cuando uno es fiel.

El que es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho. 

La fidelidad es una disciplina, es orar y laborar, hacer las cosas lo mejor posible y con mucho amor.

La infidelidad (en el amor, en la convivencia, con la familia, en el trabajo, a la ley de Dios, a los principios recibidos en la familia, a los reinos de justicia, bondad, verdad, amor y misericordia que están dentro de nosotros) es una tormenta.

La infidelidad trae amargura y dolor y convierte la vida de las personas en un Infierno y un Caos.

La persona bribona y tramposa: manipula, engaña y confunde, es un ser que es un fraude, una persona llena de infelicidad e intranquilidad, vive un mundo de mentiras y oscuridad.

Gracias Señor por los talentos, dones, cualidades y carismas que me haz dado, ayúdame a usarlos con responsabilidad.